domingo, 28 de febrero de 2016




INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACIÓN NORMAL


LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA



JULIANO EL APÓSTATA

Una  novela narrada desde la óptica del mismo Juliano, que transcurre en un estricto orden cronológico desde su infancia hasta sus días como Augusto y eventualmente su deceso. Así de la forma en que está estructurada la obra, al principio parecería que se trata de un clon más de las obras. Por si eso no fuera poco, la vida de Juliano fue muy similar a la de Claudio: príncipes perseguidos por las ambiciones familiares, en ambos un carácter más reflexivo que activo al menos durante la infancia, dos personajes que eventualmente llegarían al trono gracias a las circunstancias y el amor de ambos por la lectura y el pensamiento, si bien Claudio tenía mayor afición por la historia mientras que Juliano por la filosofía.
Y esto se ve claramente en el mismo relato de la vida de Juliano al incluir a dos personajes adicionales como narradores de la misma: Libanio y Prisco, filósofos de la época con quienes Juliano tuvo una amplia amistad. El mismo Libanio dejó a la posteridad varios escritos sobre el emperador. El hecho de incluir las observaciones de estos dos personajes como parte de la trama la hacen no solo más rica sino también más dinámica con toques de humor inteligente.
Es una magnífica novela, ya había yo escuchado de ella  y al leer un poco  me pareció interesante  y es una obra excelente sobre uno de esos personajes de la Historia que despiertan gran interés, especialmente por engrosar la lista de los “perdedores” o la de “los últimos de Filipinas”. De hecho, Juliano ha sido, a lo largo del tiempo, uno de los principales iconos del ateísmo, de la rebeldía contra los imperativos categóricos sociales, de la resistencia heroica frente al poderoso ímpetu de los torrentes de la Historia, que acaban por derribar y arrastrar hasta los más sólidos diques. Conocer más sobre esta novela me pareció interesante, de la manera en que juliano se expresa fue una persona que abandona sus ideales o su religión públicamente para seguir otros diferentes, las aventuras y las historia que paso, la semblanza del emperador Juliano, quien representa la última tentativa de restaurar el helenismo frente a la hegemonía creciente del cristianismo, es la clave de una época el siglo IV en que un viejo mundo agoniza y otro nace, a la sombra de la Cruz.

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